BMW Isetta 250
Escala 1:24
El BMW Isetta 250 fue uno de los microcoches más ingeniosos de su época. Diseñado para ofrecer movilidad urbana económica y sencilla, combinaba soluciones técnicas muy originales con un tamaño extremadamente compacto.
Datos técnicos
Motor: monocilíndrico de 4 tiempos BMW
Cilindrada: 247 cc
Potencia: aproximadamente 12 CV
Refrigeración: por aire
Transmisión: manual de 4 velocidades + marcha atrás
Tracción: trasera
Peso: alrededor de 350 kg
Longitud: unos 2,28 metros
Capacidad: 2 adultos y algo de equipaje
Consumo medio: entre 3 y 4 litros cada 100 km
Prestaciones
Velocidad máxima: cerca de 85 km/h
Aceleración: muy modesta, pensada para ciudad
Autonomía: superior a 300 km gracias a su bajo consumo
Comportamiento: extremadamente maniobrable y fácil de aparcar
Uno de sus elementos más famosos es su peculiar puerta frontal abatible, que incluía el volante unido a la propia puerta mediante un sistema articulado. Esto permitía entrar al coche desde el frontal, una solución muy práctica en ciudades europeas con poco espacio.
Aunque hoy pueda parecer diminuto y casi “simpático”, en los años 50 el Isetta representó una auténtica revolución de movilidad asequible. Además, ayudó a salvar económicamente a BMW en una etapa complicada de la marca, convirtiéndose con el tiempo en una pieza histórica muy querida entre coleccionistas y aficionados al automóvil clásico.
Datos técnicos
Motor: monocilíndrico de 4 tiempos BMW
Cilindrada: 247 cc
Potencia: aproximadamente 12 CV
Refrigeración: por aire
Transmisión: manual de 4 velocidades + marcha atrás
Tracción: trasera
Peso: alrededor de 350 kg
Longitud: unos 2,28 metros
Capacidad: 2 adultos y algo de equipaje
Consumo medio: entre 3 y 4 litros cada 100 km
Prestaciones
Velocidad máxima: cerca de 85 km/h
Aceleración: muy modesta, pensada para ciudad
Autonomía: superior a 300 km gracias a su bajo consumo
Comportamiento: extremadamente maniobrable y fácil de aparcar
Uno de sus elementos más famosos es su peculiar puerta frontal abatible, que incluía el volante unido a la propia puerta mediante un sistema articulado. Esto permitía entrar al coche desde el frontal, una solución muy práctica en ciudades europeas con poco espacio.
Aunque hoy pueda parecer diminuto y casi “simpático”, en los años 50 el Isetta representó una auténtica revolución de movilidad asequible. Además, ayudó a salvar económicamente a BMW en una etapa complicada de la marca, convirtiéndose con el tiempo en una pieza histórica muy querida entre coleccionistas y aficionados al automóvil clásico.
















